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Cuestiones de control de la temperatura en sistemas transportadores de banda cerrados

Cuando las temperaturas en el interior de los sistemas transportadores oscilan demasiado en cualquier dirección, los problemas no tardan en llegar. El calor puede hacer que las cintas se estiren, que los motores trabajen más y que los cojinetes sufran tensiones adicionales. Por otro lado, el frío puede hacer que el material se vuelva quebradizo, el producto se congele y las cintas se vuelvan rígidas y respondan con más lentitud. En meses de invierno como diciembre, especialmente en lugares como Springfield (Ohio), las operaciones no tienen mucho margen de maniobra cuando se trata de contratiempos del equipo. Una simple mala gestión de la temperatura puede convertirse en una parada en toda regla si afecta al movimiento o a la calidad del material en el momento equivocado.

Los sistemas de cinta transportadora cerrados son especialmente sensibles, ya que la carcasa retiene el calor, la humedad y el flujo de aire. Cuando algo va mal dentro de la carcasa, es más difícil detectar el origen del problema sin abrir o ralentizar el sistema. Tanto si transportas grano, fertilizantes o materiales industriales, un control deficiente de la temperatura puede dañar el producto o hacer que las piezas del sistema se desgasten antes de tiempo. Por eso es útil saber qué problemas hay que buscar, cómo detectarlos a tiempo y qué se puede hacer para evitar que vuelvan a ocurrir.

Problemas comunes de control de temperatura en cintas transportadoras cerradas

Los transportadores cerrados se construyen para proteger el material de elementos externos como la lluvia, el viento o el polvo. Pero esa misma protección puede atrapar calor, condensación o bolsas de frío en el interior. Cuando esto ocurre, se crean algunos problemas familiares que los equipos de operaciones tienen que resolver rápidamente.

He aquí algunos de los problemas más comunes relacionados con la temperatura:

– Sobrecalentamiento: Las fuentes de calor excesivas, como los equipos cercanos o la luz solar directa sobre la carcasa metálica, pueden hacer que aumente la temperatura interna del transportador. Las correas pueden alabearse, los motores calentarse demasiado y las poleas dilatarse ligeramente, provocando desalineaciones.

– Puntos fríos: En las instalaciones sin calefacción o durante los duros periodos invernales, las partes del sistema que están cerca del aire exterior pueden enfriarse rápidamente. Esto puede dar lugar a correas rígidas, componentes de goma agrietados o residuos congelados en el interior de la carcasa.

– Condensación: Los cambios rápidos de temperatura suelen traer humedad a la mezcla. El producto caliente moviéndose a través de un sistema frío o al revés puede provocar condensación, lo que lleva a la acumulación de residuos y a superficies resbaladizas dentro del transportador.

– Expansión o contracción térmica: Las piezas de metal se dilatan o contraen en función de la temperatura. Las oscilaciones diarias de temperatura pueden alterar la alineación y el seguimiento de las correas.

– Flujo de aire inconsistente: Sin una ventilación adecuada, pueden formarse bolsas de calor o frío en diferentes secciones, especialmente en los tramos más largos de los sistemas transportadores.

La mayoría de las veces, las señales de advertencia aparecen lentamente. Las correas empiezan a arrastrarse o a patinar. Los motores consumen más potencia de la que suelen necesitar. El producto puede estar más caliente o más frío de lo esperado cuando sale. Los operarios también pueden notar que se forma óxido más rápido de lo normal o recibir alertas de sensores que detectan cambios de temperatura. Detectar estas señales a tiempo puede ahorrar mucho tiempo, trabajo y piezas caras.

Diagnosticar problemas de temperatura

Cuando el transportador no funciona como debería, sobre todo en diciembre, una de las primeras cosas que hay que hacer es comprobar si hay problemas de temperatura. El frío mezclado con el espacio cerrado suele crear puntos de tensión en el sistema. La mayoría de las veces, los problemas pueden diagnosticarse con unos pocos pasos sencillos y las herramientas adecuadas.

Empieza con un plan básico de inspección:

  1. Apaga y bloquea el sistema. Siempre es más seguro inspeccionar después de parar completamente el transportador.
  2. Busca signos visibles de desgaste. Esto incluye rizado de la correa, desalineación de la polea, acumulación de escarcha o paneles de la carcasa alabeados.
  3. Comprueba las diferencias de temperatura por secciones. Utiliza un termómetro infrarrojo manual o una cámara térmica para escanear la carcasa del transportador. Los grandes cambios en la temperatura de la superficie pueden indicar que el flujo de aire o el aislamiento no funcionan correctamente.
  4. Abre los paneles de acceso. Revisa el interior en busca de condensación, olores extraños procedentes del sobrecalentamiento de la goma o los lubricantes, o señales de que el producto pueda estar pegado.
  5. Revisa los registros de rendimiento, si están disponibles. Los picos estrechos y repentinos en el consumo de energía o un aumento gradual de la carga del motor podrían apuntar a una sobrecarga térmica.

Herramientas sencillas como:

– Termómetros IR

– Cámaras termográficas

– Datos de los sensores de temperatura

– Monitores de RPM del transportador

puede ayudar a los técnicos a determinar si el problema es generalizado o aislado. También es inteligente fijarse en las máquinas o fuentes de calor cercanas que puedan estar afectando al flujo de aire o elevando involuntariamente la temperatura base del transportador. Por ejemplo, si se ha instalado recientemente un calentador junto a la pared de alojamiento del sistema, podría calentar esa sección y provocar una expansión desigual de las piezas.

Hacer este tipo de comprobaciones a la primera señal de problemas facilita la resolución del problema antes de que se extienda por toda la línea. La buena noticia es que muchos de estos problemas se pueden evitar cuando el diagnóstico forma parte de las rutinas normales de funcionamiento.

Arreglos rápidos y soluciones a largo plazo

Cuando los problemas de temperatura empiezan a causar problemas en los sistemas de cintas transportadoras cerradas, tener preparadas algunas soluciones a corto plazo puede marcar una verdadera diferencia. A veces, una acción rápida y sencilla puede evitar que un pequeño problema se convierta en un fallo de todo el sistema. En meses de gran producción como diciembre, es importante reducir al mínimo el tiempo de inactividad, sobre todo en lugares como Springfield (Ohio), donde el frío añade una presión adicional.

He aquí algunas cosas que las tripulaciones pueden hacer de inmediato:

– Ajusta el flujo de aire para aumentar la ventilación en secciones estrechas

– Abre brevemente las trampillas de acceso para liberar el calor atrapado o las bolsas de aire frío

– Aleja los equipos generadores de calor de las carcasas de los transportadores

– Aplica lubricante a cualquier pieza móvil que empiece a arrastrar o a pegarse

– Utiliza calefactores o cubiertas aislantes para las zonas propensas al frío, pero nunca los coloques demasiado cerca de los recorridos de las cintas

Si estos pasos te hacen ganar tiempo, estupendo. Pero no solucionan el problema de raíz. Ahí es donde entran las soluciones a largo plazo. Algunos sistemas funcionan mejor cuando se actualizan con sensores sensibles a la temperatura o sistemas de flujo de aire redirigidos. Añadir componentes de control cerca de los motores o las zonas de alta fricción puede alertar a los equipos de los picos de calor con antelación. Para los transportadores más largos, añadir ventilación autónoma o envolturas aislantes en las secciones expuestas ayuda a igualar las condiciones internas.

El tipo de material también influye en la planificación a largo plazo. Por ejemplo, los transportadores cerrados que manipulan pienso caliente o grano parcialmente seco pueden necesitar un soporte aislante distinto que los que mueven material frío como fertilizantes durante el invierno. Comprobar dos veces la longitud del transportador, la elevación y la temperatura del producto ayuda a elaborar una mejor gestión térmica a lo largo del tiempo.

Establecer revisiones periódicas del sistema específicas para los cambios de estación también puede ayudar a suavizar el rendimiento a largo plazo. Estas revisiones pueden analizar el desgaste de las correas, las firmas térmicas, la dirección del flujo de aire y los cambios estructurales generales, sobre todo en las instalaciones más antiguas o en las que se extienden por edificios más grandes.

Buenas prácticas para gestionar las temperaturas del sistema transportador

Evitar problemas recurrentes de temperatura significa seguir un plan regular. Pequeños esfuerzos a lo largo del tiempo reducen las averías inesperadas relacionadas con el calor o el frío. Incluso los sistemas más nuevos necesitan una atención constante, sobre todo en instalaciones que funcionan todo el año.

Estos son algunos hábitos que merecen la pena:

  1. Programar controles de temperatura durante cada turno estacional, no sólo cuando algo va mal
  2. Limpia el polvo y los residuos de los sensores y puntos de ventilación. La obstrucción del flujo de aire favorece el sobrecalentamiento
  3. Mide el rendimiento durante diferentes cargas de producción. Algunos sistemas sólo tienen problemas con la acumulación de calor en los momentos de máxima capacidad
  4. Mantén listas las piezas de recambio para correas, cojinetes y motores que trabajen con cargas de temperatura variable
  5. Forma a los operarios para que lean los patrones de cambio de temperatura y pidan revisiones antes de que aparezcan problemas mayores

Para los transportadores largos, especialmente los cerrados, instalar paneles de prueba a lo largo del recorrido ayuda al personal a vigilar el interior sin necesidad de abrir completamente la carcasa. Son útiles cuando el personal necesita llegar a zonas de posible condensación sin descargar o apagar todo el sistema.

Incluso los equipos experimentados a veces pasan por alto las señales hasta que el problema se hace más difícil de gestionar. El personal que sabe detectar las primeras señales de advertencia, con el apoyo de registros fiables y herramientas de comprobación fáciles de usar, puede detectar los cambios antes de que se acumulen los daños. Cuantos más ojos entrenados vigilen, menos sorpresas se producirán bajo presión.

Qué hay que tener en cuenta al llegar el invierno

Las instalaciones que utilizan equipos transportadores en Springfield saben que las olas de frío y las oscilaciones de temperatura en el interior forman parte del invierno. Cuando las cintas, los motores y los materiales se mueven por zonas con y sin calefacción, los cambios se acumulan rápidamente. Conocer bien el comportamiento típico de tu cinta transportadora cerrada te ayudará mucho a detectar los problemas antes de que empiecen a afectar al flujo.

Eligiendo métodos de control fiables, manejando los equipos con cuidado durante el funcionamiento en frío y enfocando el mantenimiento con una mentalidad de todo el año, los equipos pueden proteger tanto el tiempo de actividad como la calidad del producto. Ya se trate de grano para pienso, maíz seco o productos industriales, cada carga tiene necesidades específicas y cada entorno conlleva sus propios retos.

Lo más importante es mantenerse alerta. La diferencia entre un conducto mal desviado y una sustitución completa del motor puede reducirse a una sola tarde de comprobación proactiva. El mantenimiento estacional no es sólo una tarea del calendario. Es lo que garantiza que las correas no se agarroten, que el producto no se estropee y que el trabajo no se detenga cuando más lo necesitas.

Para trabajar sin problemas y afrontar los meses fríos con confianza, es importante contar con equipos de transporte fiables. fiable preparados para soportar la presión. En Sweet Manufacturing Company, entendemos los retos únicos a los que se enfrentan los sectores agrícola e industrial. Descubre cómo nuestras soluciones pueden mantener tus procesos fluidos y eficientes eligiendo sistemas diseñados para funcionar todo el año.

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